Reenamorarse de una saga, Football Manager
Hay una saga que en los últimos años me ha acompañado bastante: Football Manager, o FM para los amigos. En realidad, no ha sido solo cosa de estos años, sino que mi historia con la saga viene de mucho antes, desde el FM08 o el FM10 (no recuerdo bien cuál fue exactamente) en aquellas versiones para PSP, aquella maravillosa portátil de Sony. Empecé con esas ediciones de bolsillo, luego pasé a las versiones de móvil (más baratas y accesibles en aquel momento) y, con el tiempo, acabé desembarcando en las ediciones “madre” de PC.
Ha sido una relación de muchísimas horas y muchas más historias, que tocó techo en 2020 con el confinamiento… y que, apenas unos años después, en 2024, se rompió. Una serie de promesas por parte de Sports Interactive que nunca llegaron a materializarse en un FM25 que jamás vimos; un año de barbecho y un hastío por mi parte hicieron que me bajara del barco.
Y así llegamos al FM26: un juego completamente renovado, con una versión en Game Pass para poder probarlo… y un reenamoramiento total con este jueguito.
Football Manager 2026 no es simplemente otra edición con algún cambio en la interfaz, roles nuevos, ligas añadidas o detalles así. Sí, todo eso está ahí, pero lo más importante es que supone un cambio de motor y una remodelación completa del juego. Y aunque no sea la entrega más pulida (tiene más bugs que nunca y le faltan bastantes cosas que antes sí estaban) también es, paradójicamente, la edición con más potencial. Y eso, a los jugadores de FM, nos ilusiona cual wonderkid gibraltareño recién descubierto por sorpresa.
Llevo ya un par de temporadas y voy camino de la tercera en una primera partida que empecé “solo para probar”, sin logos ni añadidos, con la mera intención de ver cómo era y qué tal funcionaba. Y, aun así, he acabado completamente enganchado a este juego.
Decidí comenzar con el Manchester United. Para ver cómo funciona el juego, siempre viene bien elegir un equipo grande con dinero… o uno que conozcas bien. Yo opté, claramente, por el dinero. El United venía de unas temporadas penosas en la vida real, pero en el juego tiene una base estupenda para construir una partida interesante.
Así pasé dos temporadas (que, sinceramente, me habría gustado que fueran más) en las que terminé ganando una Champions y logrando un cuarto y un segundo puesto en liga. Todo muy bien… salvo por un detalle: el juego decidió no renovarme el contrato pese a los éxitos. Sospecho que por el tema de la licencia de entrenador. Pero bueno, eso solo añade una frustración tremenda y, a la vez, una motivación perfecta para montarte en tu cabeza toda una historia de peleas con la directiva.

Ahora, en la tercera temporada, empieza una nueva aventura en la Real Sociedad. Nuevos retos, nuevas historias, nuevos jugadores por descubrir y la curiosidad de observar desde la distancia cómo avanza la simulación con mi antiguo United. Mientras tanto, con este nuevo equipo estoy arrasando en la liga con un esquema bastante ofensivo y disfrutando muchísimo de la experiencia. Y, sinceramente, esto no va a terminar pronto: tengo bastantes ganas de avanzar mucho más en la partida.
En fin, voy cerrando por aquí… que toca echarse otro partidito.
Y así, en pleno idilio otra vez con el FM, dejo esto por aquí. Volveré en un futuro para contar más historias, y quizás también para rememorar algunas anécdotas de ediciones pasadas.
Gracias por leer, por acompañarme en este viaje futbolero y por compartir conmigo esta pequeña locura que es Football Manager.
Nos vemos en la próxima entrada… ¡y que sigáis disfrutando de los videojuegos tanto como yo disfruté escribiendo esto!


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